¡Qué buenos somos!

30 08 2007

En referencia al post anterior y como contrapunto, en Webislam esta autora hace una crítica a la visión occidental de la integración musulmana en Europa. Llama la atención que sea una mujer, un ser inferior según el autor del post anterior quien haga en esta defensa del Islam una crítica a la cultura occidental por su ‘negativa’ a integrar a los musulmanes

Ndeye Andújar

Hace dos días se publicó en Webislam un artículo titulado Los franceses, la nacionalidad europea que más a gusto se muestra con su comunidad musulmana, seguidos de los españoles . Los lectores asiduos del portal comprenderán que me sorprenda ante los planteamientos del mismo ya que destila cierta condescendencia y presenta un análisis superficial de la situación de los musulmanes en Europa.

Ya de entrada el título marca la pauta de un texto que parece escrito únicamente para tranquilizar nuestras conciencias. Por un lado, se presenta a los franceses y por otro a “su comunidad musulmana”, sugiriendo que sólo pueden existir ambos conceptos o realidades por separado.

Este planteamiento no hace más que repetir los discursos dominantes que rechazan las identidades múltiples y se aferran a un concepto monolítico de ser o sentirse francés o español. A pesar de las apariencias, estos titulares nos llevan a construir representaciones conflictivas de la relación “nosotros-ellos” al presentar el Islam como una religión foránea y a los musulmanes como casi-ciudadanos de una eterna segunda generación.

La mitología de las construcciones nacionales rechaza las identidades múltiples ya que la población mayoritaria las identifica automáticamente con adhesiones múltiples (esto es, ponen en duda la lealtad patriótica de los musulmanes europeos). La situación vergonzante que se está viviendo en Ceuta y Melilla con los militares es un ejemplo del rechazo a la diversidad y de una comprensión estrecha y cerril del futuro de las sociedades.

De hecho, la única explicación que ofrece el artículo sobre el mayor rechazo de los británicos hacia los musulmanes, frente a franceses y españoles, tiene que ver con esto, con las consecuencias que ha provocado su participación en la guerra de Irak y los atentados.

Según los resultados preliminares de una encuesta realizada en 2007 por la organización Gallup en tres países europeos (Francia, Alemania e Inglaterra), las identidades religiosa y nacional son conceptos complementarios y no opuestos. Por lo tanto, no se debería medir la integración en términos de conformidad cultural sino que, por el contrario, se debería tener en cuenta la cooperación del ciudadano*.

Así es que la explicación que propone el artículo no convence en absoluto porque no muestra la complejidad del tema. No se abordan cuestiones fundamentales como el derecho a la libertad religiosa. No me refiero únicamente a la expresión de cierta religiosidad, que es en lo que se centran los debates en general, sino al cuestionamiento del propio modelo de integración impuesto por la sociedad mayoritaria.

Cuanto menos se parezca uno a un musulmán, más “integrado” estará y provocará menos rechazo, por lo que lógicamente los franceses no musulmanes están más a gustito con sus musulmanes que sus homólogos británicos. Ya ni siquiera molestan en las escuelas con su maldito velo.

Para la investigadora francesa Jocelyne Cesari habría tres formas de vivir la religión. La primera y mayoritaria sería la expresión de un Islam popular y tranquilo, la segunda sería el Islam “secularizado”, es decir las nuevas generaciones conservarían del Islam una referencia cultural, adaptada personalmente a cada tipo de vida. Este Islam “sociológico”, como lo han llamado otros especialistas, sería para Cesari la forma que tendería a imponerse progresivamente, y la tercera vía sería la reislamización, con sus matices y variantes, pero minoritaria.

Como vemos, el trabajo de “desislamización” en Francia es más efectivo que en el Reino Unido, desde su política de asimilación (llamemos a las cosas por su nombre) hasta el control hegemónico de los medios de comunicación en los que participan un séquito de intelectualoides islamófobos (Michel Houellebecq, Alain Finkielkraut, entre otros). Aunque en Francia se han acabado acostumbrando a la presencia musulmana, su visibilidad sigue siendo problemática.

Como musulmana y española, no puedo felicitarme por leer este tipo de artículos. En España y en Francia, lo que está ganando terreno no es el respeto al prójimo, sino un ocultamiento impuesto.

Se trata de un ocultamiento profundo, que presenta una visión falsa del pasado y del presente: desde la amnesia histórica española sobre su identidad musulmana hasta la valoración positiva de la colonización francesa en una ley reciente, pasando por el bloqueo de la aplicación de los Acuerdos de Cooperación de 1992.

En fin, ¡qué buenos somos! ¿no?

Ndeye Andújar es vicepresidenta de Junta Islámica Catalana.
ndeye@webislam.com

* Resultados de la encuesta Gallup





¿Se puede ser musulmán y moderado?

30 08 2007

Vía Diario de América leo este artículo acerca de la posibilidad de un Islam moderado. El autor es más bien pesimista.

Por José Brechner

De acuerdo al Corán una persona no puede ser musulmana y moderada, porque cualquiera que considere a un no-musulmán como amigo o aliado, no es un musulmán y se ha convertido en hereje y apóstata. El musulmán tiene la obligación de matarte, o de lo contrario él debe ser muerto.

Una rápida hojeada al Corán indica que nadie puede llamarse musulmán si tolera a cualquiera que no sea de su religión. La Sura 9:5 dice: “Pelea y mata a los paganos donde sea que los encuentres y los veas, menosprécialos, miénteles y espera por ellos en toda estrategia de guerra”. Para aquellos que no se adhieren al Islam, la Sura 5:33 dice: “Su castigo es la ejecución o crucifixión o la amputación de sus manos y pies de lados opuestos o deben ser exiliados de la tierra”. Estas son pequeñas muestras de la violencia que permea del libro. El texto “sagrado” está repleto de exhortaciones al asesinato de los infieles.

De acuerdo al Corán una persona no puede ser musulmana y moderada, porque cualquiera que considere a un no-musulmán como amigo o aliado, no es un musulmán y se ha convertido en hereje y apóstata. El musulmán tiene la obligación de matarte, o de lo contrario él debe ser muerto.

Mahoma era un hombre de Guerra, contrariamente a lo que fueron Moisés, Jesús o Buda, que eran hombres de paz. Mahoma predicaba la violencia y fue el directo responsable por la muerte de miles de personas que: o lo seguían o eran asesinados. El profeta árabe participó en 78 batallas de las que los islamistas se sienten altamente orgullosos. Aprobó la decapitación de los prisioneros de guerra, una práctica continuada por sus seguidores hasta nuestros días, y ordenó el aniquilamiento de cualquiera que abandone su fe islámica.

Los musulmanes predican que ellos salvaron el conocimiento del mundo y que sus estudiosos árabes contribuyeron a la educación y la tradición mientras Europa languidecía en el oscurantismo, la que es otra de tantas mentiras que difunden, porque con la caída de Bizancio, los musulmanes heredaron el conocimiento de los Griegos y Romanos. Si hubiese algo de verdad en sus reclamos intelectuales y culturales, no estarían hoy entre los países con mayor índice de analfabetismo del planeta, que es tres veces mayor al de Latinoamérica, y sigue en crecimiento, pese a sus gigantescas fuentes de riqueza con la que podrían construir escuelas y universidades. En el mundo árabe el gasto para educación no supera los 110 dólares por persona, mientras que en Israel es de 1.200 dólares.

La contribución científica y tecnológica de los países islámicos, con sus 1400 millones de ciudadanos, es menos del uno por ciento del total mundial. Los guarismos revelan que cada año 330 libros son traducidos al árabe, en contraste con 1.500 libros traducidos al griego, y 100.000 al español. En 1998 tres patentes fueron registradas por todo el mundo árabe, mientras que Corea registró 779. Desde 1980 hasta el 2000, el mundo árabe registró 370 patentes mientras que Corea del Sur 16.000.

Volviendo a la pregunta original: ¿Se puede ser musulmán y moderado? Religiosamente no, porque no toleran ninguna otra religión más que el Islam. Socialmente no, porque no deben hacer amistad con cristianos, judíos o cualquiera de otra fe. Políticamente no, porque rechazan el libre albedrío y es mandatorio obedecer a sus imanes. Domésticamente no, porque es su obligación castigar violentamente a sus mujeres. Intelectualmente no, porque sólo leen el Corán. Filosóficamente no, porque no toleran otros pensamientos que no sean los de Mahoma. Democráticamente no, porque no aceptan las leyes de la sociedad civil, sólo las coránicas y del clero islámico. Espiritualmente no, porque Alá no acepta a nadie que no sea su seguidor.

Curiosamente, de los 99 nombres que le atribuyen a Alá, ninguno significa “amor”.
¿Puede esa sociedad, integrarse y contribuir a otros pueblos? obviamente no. O eres musulmán o eres moderado, no puedes ser las dos cosas al mismo tiempo. El Ayatola Khomeini, restaurador de la teocracia fundamentalista iraní dijo: “La más pura felicidad en el Islam es matar y morir en nombre de Alá”. ¿Alguien desea tener un musulmán que piensa de esa manera de vecino?








Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.